Gloria a Dios, es Pentecostés:
Amad*s herman*s, os comparto que durante mi vida he experimentado el toque del Espíritu Santo de diferentes maneras; en ocasiones a través de un gozo inefable, incapaz de ser descrito; a través de glosolalia, o por medio del llanto, con una Paz inmesurable, y tal vez de muchas maneras que no puedo describir claramente; pero que me dejan de manifiesto la presencia vívida del Espíritu Santo sobre mí, siempre de manera particular, íntima y subjetiva que me ayuda a una edificación personal.
Como Cristiano Emausiano tuve la oportunidad de asistir a la velada de oración el sábado pasado para celebrar Pentecostés; puedo testificar la fortaleza física recibida por gracia del Espíritu Santo, la Comunión profunda y sincera experimentada entre los hermanos asistentes, manifestandose que Dios no deja sin respuesta a sus hijos cuando se entregan de corazón.
Hermanas y hermanos les invito a ser partícipes de la bendición de recibir el bautismo del Espíritu Santo, no sólo con dones espectaculares o de lindas y místicas sensaciones sino con un toque de trascendencia profunda y cotidiana que nos lleve a una renovación personal que sea manifiesta en nuestras actitudes, en nuestro entendimiento y acciones.
Luter
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza… Gálatas 5:22-23.